Lo material gira intermitentemente en este pesar de los años. No puedo interrumpir el padecer, no puedo exigir cordura. Si te alejas, lo perdiste... Y así pasa cuando nadie lo desea.
El karma es mi ficción, yo merezco el mal.
Mal de corazón.
Mal animal.
Mal insaciable.
La vergüenza no me asesina indiscriminadamente, sino que mis huesos bogan por aquellos andenes de adrenalina pura, silenciosa y ligera.
No te duele, no mata, ¡Arriba a los ojos!
Al parpadear el ungüento se invisibiliza.
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